domingo, 18 de octubre de 2009

PARADA, POR FAVOR!!

Los dias 7 y 8 de setiembre, en el Complejo Tita Merello, fué llevado a cabo el 9° Festival internacional de cine de temática sexual. Aclaro que no concurrí a ninguna de las funciones porque me importan un pedo los festivales y comerme un bodrio de una hora y media para ver una teta, pero a través de las reseñas aparecidas en los periódicos, pude ponerme en autos acerca de que se trataba la cosa.

Por lo visto, la mano venia por el lado de exhibir películas en las cuales el sexo era un tema central del argumento o al menos por ahí andaba dando vueltas pero sin caer en la categoría de películas XXX, esas que cuando eramos adolescentes nos alquilabamos de a docena en el video club del barrio, gracias a un encargado copado que no pedia documentos y que dejaba que nos dieramos un festín onanista en la casa de algún amigo con video cassetera y padres que no comprendian que hacian durante horas, 4 boludos con la cara llena de acné, encerrados en una habitación.

En medio de una de esas reseñas periodísticas de las que hablaba, se hizo referencia a cierto film que iba a aportar la nota de color del festival, no tanto por la linea argumental, sino por el publico que iba a presenciar la función. La peli en cuestión trataba sobre el mundillo de los cultores del nudismo, esa gente que gusta de andar toda junta y en pelotas; la idea por lo visto, era que todos fueran, precisamente, en bolas. La libertad es libre y yo no soy quien para andar cuestionando la libre elección de la gente, pero francamente no le encuentro el chiste a ponerse en tarlipes para ver una película sobre nudismo, solo porque la misma trata sobre el tema; es como si yo, que soy un carnívoro militante, me pusiera una tira de asado enroscada al cuello para ir a la carniceria o que Marcela Klosterbooer usara dos rabanitos a manera de aretes. Que tengan los nudistas, sus propios espacios reservados para juntarse sin escandalizar a la nona, es una cosa; de ahí a pasar por la incomodidad de tener que sacarse la ropa en el hall del cine y apoyar los cantos desnudos en una butaca tapizada en pana bordó, vaya Dios a saber quien se sentó ahi antes, me parece un poco mucho.

La cuestión es que no sé si finalmente esa idea se concretó, ya que más allá de contar el festival con el auspicio y el apoyo del INCAA y del INADI, una exhibición de esas características suponía algunos problemas de logística y organización y, fundalmentalmente, porque cierta secretaria de moralidad del gobierno de la ciudad puso el grito en el cielo y dijo que nada de andar en bolas en el cine que acá somos toda gente decente y estos arrancan viendo una película en pelotas y terminan empernandose hasta al viejito que corta las entradas. En fin, la tolerancia y el libre pensamiento no abundan en esa secretaria.

Hace poco, en charla de café con mi amigo y colega bloguer Valentín Szirel (en realidad, él tomaba café y yo me clavaba un Cinzano con fernet), le hice referencia al tema y ahí surgió una duda, la cual ninguno de los dos pudo evacuar.

Es sabido por muchos que los nudistas se refieren a si mismos como naturistas y que su principal objetivo es amigarse con el cuerpo que les tocó en suerte y mostrarlo sin pudores a los demás, claro que esos "demás" son gente también nudista que incluso llega a incorporar a toda su familia, niños incluidos. Hasta casamientos hay, aunque no quiero imaginarme en donde lleva el caballero los anillos si no tiene puesto el smoking. Claro que para juntarse entre ellos, primero debieron disponer de lugares habilitados y de uso exclusivo al efecto, porque hay mucho pacato al que no le cabe demasiado ver a un señor de cuerpo fibroso jugando a que habla con el elefante Trompita, mientras camina plácidamente por Punta Mogotes en pleno enero. También hay mucha gente que piensa que se trata de degenerados, exhibicionistas, que andan garchoteando a la vista de todo el mundo. Nada más alejado de la realidad. Todos estos lugares de reunión de nudistas, cuentan con normas de convivencia muy estrictas, las cuales no permiten mantener relaciones sexuales en las áreas comunes, aunque algunos de estos lugares, según tengo entendido, cuentan con sitios privados donde dar rienda suelta al frenesí copulatorio. Pero hete aquí que una de esas normas de convivencia es la fuente de la duda que nos aqueja a mi amigo y a mí y de una aparente contradición en la filosofia nudista.

 Como es de suponer, luego de pasar el dia rodeado de gente como vino al mundo, muchos ven como el termómetro les va subiendo y empiezan a chorrear por la entrepierna las damas y a izar la bandera los caballeros (que sutil que estuve); las damas no tienen mayores inconvenientes, ya que a menos que alguien meta mano o mire muy de cerca, es casi imposible que los demás se percaten de su estado de excitación, pero con los hombres se complica y creo que no hace falta que les explique porqué; en caso de suceder esto última, esas normas de convivencia, sugieren que el caballero en cuestión se tape con una toalla, por más que a algunos afortunados la toallita no  alcance a cubrirles ni la mitad del amigo, se voltee boca abajo con serio riesgo de desgarro si no estuviera en una playa con arena blanda ó, directamente que se peguen un chapuzón en la primer espejo de agua que encuentren, cosa de enfriar un poco los ánimos.

Ahora digo y me pregunto: esta gente, tan devota de lo natural, del cuerpo humano más allá de sus imperfecciones, de la aceptación de las diferencias y de las bolas llenas de arena, ¿por qué cuernos reprimen una reacción totalmente natural y esperable del muñeco de los hombres, instandolos a ocultarse?.

Si alguien me puede sacar la duda, mi amigo y yo le estaremos totalmente agradecidos. Mientras, voy a ver si encuentro una toalla bien grande para meter en el bolso...



1 comentario:

  1. Realmente era de esperar que usted abordara con su prosa meticulosa los vericuetos de tamaña práctica quitarropista. Si en un principiuo me insinuó que no daba mucho el tema era solo por hacerse el mimoso, yo sabía que terminaría indagando en la conciencia colectiva sobre la cuestión de nuestras tribulaciones de café.
    Advierto que espero una respuesta de terceros seguidores de su blog. Sobre todo de aquellos que siempre están bien dispuestos a reconocerse abiertos a las posturas más diversas sobre sexualidad y naturaleza sexual tabuada.
    Saludos
    Valentin.

    P.D: Se me hace imperioso aclarar que ya no concurro a video clubs para hacerme con los mentados videos xxx. Ahora los compro sin tapujos. Y enriquecen mi videoteca que aúna títulos como El Exorcista, La Patagonia Rebelde, y Eso acá no cabe.

    ResponderEliminar