O los de la Oficina de Reclamos Celestiales comienzan a hacerse cargo de los caprichos, cagadas y perversidad del fundador, presidente, CEO y accionista totalitario de la compañia, ó que alguien detenga el accionar delictivo de los miembros del departamento comercial de una empresa fantasma que, encima, pretenden monopolizar la venta de productos y servicios.
La familia destruida de una criatura de once años espera respuestas.
Muchas gracias por vuestra amable atención.