domingo, 21 de marzo de 2010

DERECHO A RÉPLICA (O COMO SEGUIR ARMANDO QUILOMBO)

El tener un blog y ser su único autor y administrador, me otorga el discutible privilegio de escribir lo que se me canta, darle luz verde a los comentarios que mas me convengan y de contestar a ciertos comentarios con un nuevo post. Control de medios 2.0 vendria a ser. O algo por el estilo.

 Los que me conocen, saben sobradamente que soy un tipo sumamente amplio de criterio, razón por la cual dificilmente mande algún comentario a la papelera de reciclaje por el simple hecho de que haya sido enviado por alguien que sabe sobre mí más de lo recomendable o que se ampara en el anonimato para pegar palos a diestra y siniestra. Ya dije alguna vez que la moderación de comentarios es puesta al simple efecto de evitar que alguien se pase de la raya y quiera sacar a relucir ciertos aspectos de mi oscuro pasado o reclamarme públicamente el pago de deudas ya vencidas y prescriptas. No es cuestión de alimentar las ganas que puedan tener algunos de incendiarme públicamente, tampoco. Menos que menos, que se aprovechen de este espacio para armar quilombo con los demás.

En mi post anterior hablé acerca de las reflexiones que me mereció un artículo que leí por ahí y a juzgar por las reacciones que provocó dicho posteo (y no me refiero solamente a aquellas expresadas en el campo de comentarios) me pareció apropiado efectuar algunas aclaraciones al respecto o, si lo prefieren, ampliar conceptos. Casi un derecho a réplica, excepto por el hecho de que no fuí injuriado en forma alguna ni nadie me vino a desayunar con que  formo parte de la gran legión de cornudos, por más que tengo bien en claro que de los cuernos y de la muerte no se salva nadie y quién asegure que está libre de cuernos que arroje la primera lima.

Yendo al meollo de la cuestión, lo que deseo aclarar es que la intención de mi post anterior no fué la de poner a las mujeres en el rol de mete-cuernos seriales ni nada que se le parezca. Simplemente quise señalar que una mujer, estando involucrada en una pareja estable, puede meter guampas just because. Aquel que crea que los hombres engañamos a nuestras parejas de puro calentones y que las mujeres lo hacen solamente cuando las razones pueden inspirar un tratado sobre psicologia y relaciones de pareja, está viviendo equivocado.

Decir que todos tenemos defectos, ya suena a verdad de perogrullo. Esos mismos defectos se incorporan a la pareja ó, mejor dicho, se muestran también en la relación. El estar junto a alguien por quién tenemos un cariño especial, alguien que normalmente también mantiene activa nuestras hormonas, puede provocar que que corrijamos esos defectos o, al menos, los llevemos a la mínima expresión posible. Claro que hay defectos y defectos. No es lo mismo el tener la costumbre de tirarnos sorditos en medio de una comida junto a nuestra familia política, que ser habitués a organizar orgias en el dos ambientes que compartimos con nuestra media naranja mientras ella se va tomar el té con las amigas todos los miércoles por la tarde. También hay conductas que, sin llegar a la categoria de "defecto", pueden ser molestas para la otra parte, como mear con la puerta del baño abierta por ejemplo. Mientras que los pedos en medio del almuerzo familiar pueden ser contenidos a fuerza de comenzales mirándonos inquisidoramente con cara de asco, provocando el enrojecimiento de nuestras mejillas ya que pensabamos que los dos platos de modongo con porotos que nos mandamos la noche anterior iban a pasar sin pena ni gloria por nuestro tracto digestivo, nuestra costumbre de armar partuzas puede verse interrumpida abruptamente por un portero hijo de mil putas, que se quedó caliente desde aquella vez que nos ayudó a subir un sommier king-size, diecinueve pisos por escalera y que obtuvo por toda retribución de nuestra parte, un apretón de manos y un billete de cinco pesos falso que nos encajaron en el chinito de la vuelta, y que le buchoneó a nuestra novia acerca de un sospechoso ir y venir por el departamento, de mujeres ataviadas con medias de red y amigos de la secundaria a quien el profesional del palier ya tenia calados, todos los miércoles a la tardecita.

Como podrán deducir, mientras que algunos defectos pueden dar lugar por un lado, a reproches de parte de nuestro suegro que ya no se banca tener que comer con olor a estómago vacuno y legumbres fermentadas en el ambiente y, por el otro, a ultimatúms de parte de nuestra mujer "o dejás de cagarte mientras comemos o te vas buscando otra novia", otros defectitos pueden dar lugar a un pesado wok de hierro estrellado contra nuestro parietal derecho y todas nuestras pertenencias arrojadas por la ventana junto a una bombacha roja de látex con cierre en el medio que se dejó olvidada una de las chicas de los miércoles y que pensabamos devolverle en el encuentro de la semana siguiente.

Sin llegar a extremos, uno puede tener una convivencia armónica en la cual se aprenda a soslayar ciertas incomodidades que puede provocar la constante inundación de la vivienda gracias a la bola de pelos de nuestra novia que provocó el taponamiento del desagüe de la bañera ya que a la señorita le dá fiaca tener que juntarlos antes de que formen un ovillo piloso capaz de embalsar el rio Amazonas. Todo en pos de la salud de la relación. Tampoco es cuestión de armar quilombo por la boludez de tener que ponernos el equipo de buceo cada vez que queremos tomarnos un café a la salida de la ducha.

Afortunadamente, nuestra pareja también comparte nuestra filosofía de evitar declarar la quinta guerra mundial ante cualquier nimiedad que le resulte molesta de nuestra parte. A lo sumo se apela a la ironía y la cosa no pasa de nuestra chica calzándose los auriculares cada vez que vamos a orinar ni de nosotros yendo a la ducha con el tanque de oxígeno, la antiparra y las patas de rana.

Así la cosa, la relación marcha sobre rieles apacibles y amables. Nos agasajamos mutuamente en nuestros cumpleaños, aniversarios, nos cuidamos, nos mimamos, tenemos sexo seguido y del bueno a pesar de que nuestra chica se niega a dejar participar de los encuentros a la propietaria de la bombacha roja y hasta nuestro suegro nos permitió ingresar nuevamente a su casa bajo juramento de salir al patio cuando nos veamos forzados a eliminar nuestra presión intestinal o que al menos compremos un aerosol de "Glade Aromas del Matanza" para poner en la mesa junto al sifón y la fuente de canelones.

Alguno se estará preguntando "¿y todo esto a que viene?".

Siga leyendo por favor y verá contestada su pregunta.

Cualquiera podria suponer que en una relación sana, honesta, animada y respetuosa, ninguno de sus miembros tendria motivos para pegarse un revolcón con alguien que no sea su pareja.

Gran error.

Quién sepa por propia experiencia lo que es estar, o haber estado, en una pareja estable, ya sea un noviazgo o un matrimonio, sabe perfectamente que por más embelesados que podamos estar con la misma, la tentación siempre está. Como decia un amigo: "Por más que haya comido, no significa que no pueda mirar el menú". Por algo la gula es uno de los siete pecados capitales y, si bien reniego de cualquier religión, debo conceder que el apetito descontrolado es común a casi todos los seres humanos en algún momento de su existencia. Esto, llevado al terreno de la sexualidad, se traduce en cuernos. Claro que para que haya cuernos tienen que existir quien los pone y quien los lleva y esto, en mi opinión, se aplica solamente cuando entre los miembros de la pareja existe el compromiso, tácito (un noviazgo formal), expreso (un matrimonio ante la ley) o coaccionado (a punta de pistola, te llego a enganchar con otra y te vacio el cargador en medio de la frente), de que no se tendrá sexo con nadie ajeno a la relación, salvo que sean swingers que, así todo, también tienen sus reglas no escritas y que practican el cuerneo consentido, recíproco y hasta a la vista del otro.

Hay muchos (y muchas), quienes creen que el haber trincado más de dos veces con la misma persona, ya los/as coloca en el Olimpo de los Cornudos/as si ese otro/a se pasa un fin de semana completo encerrado/a en un albergue transitorio de la Panemericana con alguien que no sean ellos/as. Asi no es como funciona. Reitero: para que sea catalogado como cuernos, debe existir una traición física a un compromiso afectivo. Si cada dos meses marcamos el número de teléfono de una ex-compañera de la facultad con intenciones de mostrarle las nuevas tendencias en decoración y ambientación de los hoteles alojamiento y luego nos olvidamos de ella hasta la próxima ocasión en que tengamos ganas de voltearnos viejas compañeras de estudios, la aludida no puede reprocharnos nada si nos engancha saliendo del telo de la otra cuadra de su casa junto a la secretaria de nuestro jefe. Salvo que nos hayamos comprometido con ella (con nuestra ex-compañera, ya que seria imposible con la secretaria que por algo consigue los aumentos que consigue) a que tendremos sexo solamente con ella, cada dos meses. Y eso es mas difícil que nadar en el lavarropas.

Entonces, ¿por qué se meten cuernos?. Las razones, tanto para el hombre como la mujer, ¿son las mismas?.

Analicemos un poco.

Suponer que la infidelidad está simpre motivada por despecho, insatisfación  o venganza, me parece una mirada un tanto miope del asunto. Ya escuchamos miles de veces la cantinela aquella de que la carne es débil y no por reiterada, la frase deja de ser cierta. Como también es cierto que contra la naturaleza no se puede. Justamente, la sexualidad es algo natural en todos los seres vivos, más allá de como la ejerzan, fundamentalmente porque la función primaria de la misma es la reproductiva. El famoso asegurar la perpetuidad de la especie. Y por algo la naturaleza es sabia y creó a los machos y a las hembras. A los nenes y a las nenas. Para que se apareen y se reproduzcan. Existen algunas excepciones, caso las especies hermafroditas por ejemplo, pero son, justamente, solo excepciones. El único detalle que no tuvo en cuenta la Madre Naturaleza es que a los seres humanos les iba a gustar aparearse, incluso entre miembros del mismo sexo y, a veces, con miembros de otras especies, sin tener intenciones de reproducirse tres carajos. Por el simple placer de hacerlo, nomás. Y parece que les resultó muy placentero porque hasta inventaron lugares, objetos e instituyeron lazos sociales para aparearse mejor y más seguido. Así, aparecieron las camas, los silloncitos eróticos, los hoteles por horas, los bosques de Palermo, los noviazgos, el matrimonio, las amantes y el rubro 59 de los clasificados.

Salvo para unas pocas especies animales, el concepto de monogamia es inexistente pero, mientras que para los pingüinos, por ejemplo (y no sé si en todas las especies), la monogamia es una cuestión instintiva, para el ser humano occidental y cristiano es una cuestión cultural y hasta una imposición legal. Algunas culturas mas sabias y progresistas que las imperantes en esta parte del mundo, permiten que un hombre tenga un harén de mujeres a su disposición que siempre debe estar atento a sus deseos y necesidades, consintiendo que sea usada como pisapapeles la cabeza de alguna desubicada que venga con planteos feministas. Existe una razón biológica para ello: si  de perpetuar la especie se trata, mientras que una mujer no puede quedar preñada de más de un hombre a la vez, los hombres debemos asegurarnos de dejar preñadas la mayor cantidad posible, recurriendo, para ello, a la multiplicidad de apareamientos. Solo que, mientras que para un magnate del petróleo saudí es un derecho adquirido, para un argentino descendiente de españoles, casado ante Dios y la ley, es motivo de andar esquivando la vajilla de porcelana arrojada por nuestra esposa y de juicios de divorcio en  los cuales, salvo nosotros, hasta la mucama del juez de familia se llena de guita a costa nuestra, si el fato llega a trascender.

¿Y todo por qué?.

Por querer perpetuar la especie y, de ser posible, pasarla fenómeno mientras tanto.

Pero esa culura occidental y cristiana, parece desdeñar el factor calentura en el caso de las mujeres. Es cierto que los hombres reaccionamos distinto al estímulo sexual, lo cual nos lleva querer volternos al primer par de tetas con piernas que se nos cruce, por la sola razón de que nuestro ADN nos indica que cuanto más tiremos más probabilidades de acertar tendremos (en térmimos biológicos, seria mas probable que un espermatozoide nuestro se una con un óvulo femenino, dando inicio a un nuevo ciclo de vida) y que estar comprometidos con una mujer, ya sea ante la ley o ante un hermano boina verde de la dama, es un detalle menor. Ahora bien, si la mujer, por limitación fisiológica, no puede quedar embarazada de más de un hombre a la vez, ¿por qué, teniendo a uno agarrado de las pelotas, libretita del registro civil por medio, gustan de aparearse con otros machos de la especie?. Por una sencilla razón: porque gracias a una aberración evolutiva, ellas también la pasan bárbaro al aparearse. Por más que mantengan una relación estable con un hombre atento, guapo, que las deje temblando como una hoja de papel al viento luego de tener sexo, que sea buen proveedor, excelente padre, etc., etc., etc,. Les gusta el garchoteo tanto como a los hombres y la infidelidad, más allá de que como idea, sea muy posterior a la aparición de los homínidos que nos precedieron en la carrera evolutiva y de que se trate de una cuestión contemplada solo en algunas culturas, en aquellas que la condenan moral, judicial y armamentisticamente, no siempre  es motivada por las razones que esgrimen las conductoras de "Utilísima satelital", ni las autoras de notas pedorras, supuestamente periodísticas, que lo único que buscan es no hacerse cargo de que cuando son ellas las que se empernan a alguien que no sea su pareja, también puede hacerlo por el simple placer que dá, de la misma forma que casi todos procuramos hacerlo, aunque andemos por la vida sin nadie que nos reclame servicios exclusivos.


domingo, 7 de marzo de 2010

SIEMPRE ES NUESTRA CULPA

Voy a aprovechar que comenzaron las clases para volver a hacerme cargo de esta criatura a quien tenia un poco abandonada. Durante estos últimos tres meses y pico que desaparecí de la blogósfera estuve acumulando temas sobre los cuales me interesaria hablar aquí. Si no lo hice antes, fué pòr una sencilla razón: la actualidad local e internacional me mantuvo de lo más entretenido, sin olvidar que el verano que se esta tomando el buque se despachó con jornadas de un calor insoportable y yo, con el cerebro en llamas, no logro hilvanar una frase medianamente coherente y saben muy bien aquellos que visitan este sitio con cierta asiduidad (al menos cuando me digno a mantener una cierta regularidad en los posteos) que no me gusta escribir como si estuviera bajos los efectos de drogas de diseño o en pleno ataque de dislexia.

Si bien en este blog la actualidad tiene su lugar, honestamente no tengo nada interesante, a mi juicio, para comentar, que ya no se haya hecho, acerca de movimientos telúricos, tsunamis, los precios de los alquileres en la costa, las botas de 3500 dólares de Ricardo Fort, presidentes de bancos centrales retobados, fondos bicentenarios ni mayorias en comisiones parlamentarias; todo lo anterior, junto y por separado, a esta altura ya logró aburrirme y, cuando no, chuparme un huevo. Lo único interesante en vista es el mundial de fútbol de Sudáfrica y eso, hasta que a Messi le de positivo de Aspirinetas y la selección albiceleste pegue la vuelta en primera rueda.

Ahora bien: esos temas que tengo en gateras de los que hablaba al comienzo, deberán aguantarse un poco más para salir. Sucede que cierta charla que mantuve hace un par de horas atrás con una amiga caribeña y la posterior lectura de una nota, de esas que aparecen en la página de inicio de Yahoo, me sacaron del ostracismo y me impulsaron a reaparecer por estos pagos con ánimo de hacer justicia por letra propia.

Verán que mi retorno al blog viene recargado y con ganas de buscarme quilombo con las mujeres, así que, mientras me coloco el casco, el chaleco antibalas y tramito mi cambio de domicilio, paso a contarles, no sin antes disculparme con mi amiga puertorriqueña por valerme de nuestra conversación para enarbolar la bandera de la defensa de la dignidad de mis congéneres masculinos, aunque debo reconocer que lo que mas me indignó fué el artículo de más arriba. Voy a ir por partes, primero la charla sostenida PC mediante, con sonido ecualizado a valores de pedo dentro de una lata, y luego mis reflexiones sobre la nota de marras.

Mientras nos poniamos en autos de nuestras vidas con mi amiga y mientras me relataba lo ansiosa que està acerca de cierto suceso inminente que me cuenta entre los escasísimos conocedores del mismo, la mejor amiga de mi amiga lloraba a moco tendido via telefónica porque su hombre decidió aceptar un puesto importante en un país de Centroamérica, con el detalle de que ella no está incluida en la partida. O sí. Pero no. A ver si puedo ser claro.

La dama, 45 años, dos divorcios, 4 hijos y mas mudanzas que un embajador, luego de terminar con su último matrimonio, conoce a un joven, 38 años, abandonado por su esposa y dejado en pelotas por la ex: ni forros parece que le dejó. Ya saben aquello de que un clavo saca a otro clavo, así que se juntaron el hambre y las ganas de comer y ahí estan ellos, cohabitando en algun lugar del pais boricua a pocos meses de conocerse y con separación en puerta. La amiga llorona está dolida porque su Romeo decidió aceptar un ofrecimiento para incorporarse a un proyecto laboral en Panamá durante dos años, con un viaje al mes para visitar a su familia y a cambio de una montaña de dólares, el doble de lo que está ganando acutalmente para ser mas preciso. Habia una segunda opción que consistia en mudarse a EEUU, a un pueblito en medio de la nada, parece que lleno de negros racistas y al cual ni Jason Voorhees pasado de Jack Daniel`s se animaria a entrar. El problema es que ella pretendia irse con su hombre al pais de Obama ya que considera que siempre brinda mas perspectivas de progreso afincarse, tal vez definitivamente, en un páramo habitado por hordas de descendientes de Kunta Kinte que consideran que cualquier persona que tenga el tupé de provenir de algún pais del tercermundo y cuya lengua sea el español, es merecedora de morir desangrada empalada en la plaza del pueblo. Desafortunadamente, el joven no piensa lo mismo y sostiene que es mucho mas saludable irse a trabajar a un pais que parece estar pasando por un gran momento económico, en donde se habla castellano, donde nadie querrá procesarlo con una mini pimer por ser latino, donde en pleno invierno hace 38 grados pero que se encuentra lleno de playas paradisíacas de arenas blancas y morenas cachondas y que se encuentra a menos de una hora de avión de su pais natal.

- Buaaaaaaaaaaaaaa!!! e... e... snifff!!! es un hijo de putassss. Me cambia por ochenta mil dólares...buaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!. Y yo que lo acojí en mi casa cuando la hija de puta de su ex lo dejó en la calle y sin un mísero dólar...buaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!. Eso es lo que valgo: 80.000 roñosos dólares. Oink!!!!!

- Bueno querida, pensá que el también te habrá acojido, y mas de una vez, supongo. Pensá que es para progresar y que el tipo viene de estar en la lona y tener una oportunidad así luego de haber perdido todo...

- Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!! acojerme me acojió pero eso no le da derecho a decirme que o me voy con él o que lo si...si..siente mushooo....buaaaaaaaaaaa!!!!!! luego de tan buena acojida que le dí. Le dije que yo quiero estar con él pero que no quiero desarraigar a mis niñitos otra vez sabiendo que en un par de años tenemos que volvernos.

- Pero van a poder verse todos los meses y Panamá esta cerquita y con la plata que va a ganar no habrá problemas en costear los boletos de avión y vos también podés viajar para allá de vez en cuando y...

- Panamá los cocoteros!!!! Yo acá tengo mi... buaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!! centro de estética y si me voy, me voy a EEUU que puedo conseguir las cremas más baratas y me instalo un local en Nueva York en la 5ta. avenida y comienzo un imperio de la estética que reite de Estée Lauder y me acojo a todos los esteticistas y mis niñitos son pequeños y no quiero desarraigarlos otra vez y quiero ser como Carrie Bradshaw y a mí no me importa el dinero, solo quiero estar con mi hombre porque seguro que mientras no esté yo, se va a acojer a todas las panameñas que esas morenas viven calientes y eso es lo que valgo!!! 80.000 dólares...sniffff...buaaaaaaaaaaaaa!!!!!! pero ojo, en lo único que pienso es en mis pequeñitos que sufrieron tanto con las mudanzas que...

- Te pido un favorcito???. Me podés pasar el teléfono de tu novio???. Quiero recomendarle un par de lugares en Panamá a los que fuí el año pasado que no sabés las jodas bárbaras que se arman.

- Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.

En fin, la transcripción de la charla que mantuvo MI amiga con SU amiga puede no ser muy fiel pero la idea es mas o menos la misma: al tipo una mina ya le jodió una vez la vida y resulta que ahora, su nueva mujer lo quiere llevar a un pueblito de mierda en yankilandia donde corre serio riesgo de ser despellejado vivo por un primo de Arnold Jackson, todo porque la señorita no quiere que sus hijos tengan que mudarse nuevamente dentro de dos años, como si no hubiesen miles de pendejos que vivieron toda su vida de mudanza en mudanza y no por ello crecieron traumaditos y se volvieron adictos a las películas porno con animales en los roles protagónicos. Pero no: la culpa es del muchacho que es un desagradecido que no valora la acojida o que, mejor dicho la valora, segun su chica, en ochenta mil verdes, que no quiere dejar pasar la oportunidad de su vida y que, en definitiva, quiere hacerlo con su pareja y los hijos de esta, siempre y cuando sea en Panamá y sin poner en riesgo la integridad física de ninguno de los integrantes de la familia.

Hasta aquí, fué lo concerniente a la primera parte de la nota, la referida a la dichosa charla. Ahora, le toca el turno a las reflexiones que me merece la nota que apareció en Yahoo y cuyo link dejé mas arriba. Bueno, bueno, ta bien, acá se los dejo nuevamente asi no tienen que retroceder en la lectura, manga de perezozos.

¿Tampoco tienen ganas de leer la nota esa?. Dios mio.. La verdad que no sé como hago para aguantar tan poca colaboración de su parte.

La nota, titulada "¿Por qué engañamos las mujeres?" (tercera y última vez que les dejo el enlace, que joder), da cuenta de un ranking elaborado por la autora, en base a comentarios enviados via feisbuc, acerca de las razones más frecuentes por las cuales una mujer que ya tiene una pareja mas o menos estable, decide que es hora de adornar la frente de su hombre con un bonito par de cuernos. No solo que esgrime las razones en supuesto orden cuantitativo, sino que las fundamenta y, al final de cada ítem, señala ciertos puntos a tener en cuanta si es que no queremos tener que elevar los marcos de las puertas.

Resumiendo, el top-five sería el siguiente:


  1. Me siento ignorada o emocionalmente sola.

  2. Me encontré con un amor que pensé olvidado.

  3. ¡Venganza! (así, con signos de admiración y todo)

  4. Ya no me importa mi relación, creo que merezco algo mejor.
  5. Falta de sexo.
Como podrá apreciar el lector atento, no se hace mención alguna a vida sexualmente relajada, cachucha inquieta, bombacha todo terreno o putez lisa y llana.

No señor.

Si los hombres andamos introduciendo a nuestro amigo en orificios que no corresponden a la anatomia de nuestra mujer, somos unos hijos de puta que deberiamos arder en el infierno y que no tenemos justificación alguna para nuestra infidelidad y que somos todos iguales y que pensamos con la cabeza de abajo y todas esas sesudas observaciones que suelen hacer las mujeres engañadas. No importa que en el ùltimo año hayan engordado ciento diecisiete kilos y que encontrales la chochita requiera de la utilización de un GPS, que tener sexo con ellas se haya vuelto mas dificil que hacer origami con cartón corrugado, que ya tengan el bigote mas tupido que nosotros, que haya dejado los portaligas negros y los zapatos de taco aguja y ahora anden por la casa en pantuflas, con ruleros, con un baton que compraron en la feria americana del Ejército de Salvación y fumando cigarrillos armados, que queden embarazadas cada 9 meses y medio porque se olvidaron de tomar las pastillas anticonceptivas según la dosis recomendada o que su único tema de conversación sea el precio de la lechuga arrepollada y el último pendejo que se está volteando Susana Gimenez. La culpa es nuestra y punto.

Ahora, si ellas nos engañan porque nosotros:

- No nos dimos cuenta de que se cambiaron el color de pelo por vigésima vez en el mes.

- Las dejamos una hora solas en el departamento para poder ir al hospital a visitar a nuestra madre que está internada en terapia intensiva luego de ser arrollada por un camión con acoplado y queremos llegar a tiempo para la extremaunción.

- No nos percatamos de que luego de 29 años de relacíón con nosotros, ella sigue enganchada con un ex novio de sala de 4.

- Olvidamos borrar de nuestro celular un mensaje enviado por nuestra madre que decia: "t espro kon l comidita y un bañito bn calnte.Bsos. Mmi.".

- Por primera vez en 15 años no pudimos llevarlas de vacaciones a algún lugar exótico y carísimo porque la multinacional de la que somos ejecutivos, presentó concurso de acreedores ya que un genio de las finanzas buscado por el FBI, la CIA, Interpol y la Santa Sede por estafas a gran escala, se los fumó en pipa y nos rebajaron el sueldo a la tercera parte, debiendo veranear en un hotel sindical en la Las Toninas.

- No pudimos llegar al cuarto polvo luego de llegar a casa de uno de nuestros tres empleos, empleos que mantenemos solo para que ellas puedan experimentar la tabla Pantone en su pelo, dia por medio, haciendo mas rico al peluquero y mas ojerosos a nosotros...

...adivinó!!!!!!

La culpa también es nuestra.