jueves, 19 de agosto de 2010

Marcha atrás

Dicen que es de hombres sabios saber cambiar de opinión y yo digo que soy un contrera militante. No hay nada que hacerle, me gusta seguir a la manada.

Acertaron: Ya tengo una cuenta activa en Twitter.


Ya van a caer ustedes también. Ya van a caer.





martes, 17 de agosto de 2010

...

O los de la Oficina de Reclamos Celestiales comienzan a hacerse cargo de los caprichos, cagadas y perversidad del fundador, presidente, CEO y accionista totalitario de la compañia, ó que alguien detenga el accionar delictivo de los miembros del departamento comercial de una empresa fantasma que, encima, pretenden monopolizar la venta de productos y servicios.

La familia destruida de una criatura de once años espera respuestas.

Muchas gracias por vuestra amable atención.

domingo, 15 de agosto de 2010

DON'T SMOKE, MORE FAT

Muchas gracias a todos aquellos que de una forma u otra, han colaborado, me han alentado, me han discriminado, me han amenazado, para que, al día de hoy,  lleve dos meses y medio sin tocar un cigarrillo.

Espero, ahora, que TOOOOOOOOODOS se hagan cargo y comiencen a regalarme ropa talle "L".

sábado, 14 de agosto de 2010

TU TUIT OR NO TU TUIT

Confesión N° 1: hace un par de semanas abrí una cuenta en Twitter; La vinculé a mi número de celular y todo.

Confesión N° 2: la dí de baja a los 5 minutos.

Tener 300 mensajes de texto incluidos en mi abono de telefonía celular, los cuales habitualmente me alcanzan y sobran hasta para transcribir la Enciclopedia Británica por SMS, y deber garpar $ 0.31 adicionales por cada mensaje necesario para conformar un "twitt" no me cerraba por ningún lado. Tampoco la idea de que mi telefonito termine teniendo mas actividad que el conmutador de la O.N.U.

Mientras escribo esto, acabo de alumbrar una reflexión sobre este tema: así como no concibo el ir a un casino simplemente para "dar una vuelta", sin siquiera apostar una fichita al negro el ocho, tampoco comulgo con tener cuenta en la versión digital de "Gran Hermano" y pasarme horas sin decir ni mú. La onda está en la interacción frecuente, se me ocurre. Y así como un rato en el tragamonedas, como para justificar nuestra presencia en el timbódromo, jugando "de a cincuenta centavitos", se termina convirtiendo en seis horas en las cuales habré de dilapidar  una fortuna equivalente a la deuda externa de un pais pequeño, 31 miserables centavos ya me los veia venir convertidos en una factura de celular enviada en una bobina de papel de 750 mts.

Por razones de índole física, social y laboral, definitivamente no puedo pasarme la mayor parte del día pegado a mi computadora portátil solo para mantener la rueda de Twitter girando, así que descartada la posibilidad de enriquecer aún más a la compañia de celulares, rectifiqué mi error cometido en un momento de debilidad y sidra vencida.

Pensando en alguna alternativa como para engañar el estómago por poca guita, se me ocurrió algo así como un "twittspot", es decir, posteos cortitos y al pie, menos rompebolas que la actividad paranormal de Twitter y sin la limitación de los 140 caracteres pero sin pasarme de rosca como con esos "editoriales" que tanto me gustan y que tanta paja me da escribir. Estos últimos seguirán apareciendo pero solo cuando estén "al dente" en la cocina auxiliar que me armé con equipamiento de Word 2 K 7.

(Nótese la capacidad del tipo para dilatar un posteo que lo único que dice, en definitiva, es que abrió una cuenta en Twitter y la cerró al toque).