Aprovechando que la tormenta de Santa Rosa me brinda una excelente excusa para no salir de casa, voy a ver como redondeo este post que lo vengo cocinando hace un par de semanas. Ya lo metí y lo saqué del horno como veinte veces pero la realidad es que desde hace un tiempo, unos treinta y seis años, estoy en crisis con mi creatividad y mi poder de síntesis. Pero como debo justificar el precio que pagan por la entrada, veré como hago para desarrollar el tema de forma digna y sin extenderme más alla de las 1257 vueltas de scroll de mouse.
NUEVAS FORMAS DE RECHAZO FEMENINO Y UN POCO DE LA HISTORIA DE MI VIDA
"AQUÍ YACE UN PELADO QUE AMÓ Y FUÉ AMADO", podría rezar mi lápida, escrita por algún familiar cursi, sensible y atento a mis problemas capilares.
Efectivamente, si esta misma noche mi cuerpito de cabeza calva dijere "hasta acá llegué", bien podría abandonar el mundo de los vivos con la satisfacción, para nada menor, de saber que mi corazón no se detendrá sin haber conocido al amor.
Mientras trato de traer a mi memoria el teléfono de algún psiquiatra conocido, cosa que me prescriba psicotrópicos potentes, porque la introducción anterior no puede haber sido escrita por el mismo tipo que veo todas las mañanas en el espejo mientras me cepillo los dientes, les aclaro que este post no es una versión berreta (si es que eso es posible) de las novelas de Corín Tellado.
Veamos por donde viene la mano.
No voy a descubrir la pólvora si digo que la seducción y el levante califican “casi” en la categoría de arte; sobre este arte, vamos adquiriendo habilidades a partir del mismo momento en que empezamos a mirar a las mujeres con ojos lujuriosos. Da lo mismo si sucede cuando aún nos cagamos y meamos encima y todo nuestro lenguaje se limita a buaaaaaa, da da daa, ñehgggg , o cuando ya somos tremendos pelotudos con pelos en las bolas. Solo existe un pequeño problemita: como ocurre con todo tipo de arte, hay tipos que nacen tocados por la varita mágica del talento y/o un porte físico que dejan tendales de mujeres chorreando por la entrepierna a su paso y otros, como yo, que debemos remar en dulce de leche si pretendemos que una dama que no tenga aspecto de ser el resultado de un experimento genético fallido nos dé bola.
No se vayan a creer que ando con la autoestima baja ni nada que se le parezca; simplemente soy realista. Como decía mi abuela, “unos nacen con estrella y otros nacen estrellados”. Y el óvulo de mi mamá y el espermatozoide de mi papá, no se esmeraron mucho que digamos, así que, aún con éxitos en mi haber y habiendo sido capaz de romper algún que otro corazón, mi experiencia con mujeres tiene mucho de sudor, lágrimas, y el orgullo blindado a prueba de balas.
A mis 36 años, sigo tan soltero como cuando nací y he tenido fatos, amantes, mujeres de una noche, noviecitas de juventud, compañeras de orgías, touch & go ó "ACA TAMARA y NATY 1° nivel masajes vip dde $50 45454545 GLEZ.CATAN". Ah!.. Casi me olvido: también tuve una NOVIA, así con mayúsculas, durante casi 8 años.
Este noviazgo incluyó ser compañeros de trabajo, también incluyó vacaciones, viajes, cumpleaños de familiares varios, reuniones de todo tipo de calaña, recitales, convivencia, salas de terapia intensiva, profesionales de la salud mental (bah, ella en realidad), tours por todos los albergues transitorios de la ciudad y el conurbano, momentos felices y no tanto y haber tenido mis 15 minutos de fama al convertirme en el primer hombre en bajar planeando 23 pisos llegando sano y salvo al suelo y sin asistencia de artefacto volador alguno, para comprar comprimidos de Levonorgestrel en la farmacia de la esquina -"te dije boluda que esas diez cajas de forros Stop! Milk, que compraste en el bondi por dos mangos, tenian pinta de berretas..." En fin, tuvo situaciones para todos los gustos y la lista es más extensa aún y no viene al caso.
Pero, un día, el amor se termina, la pasión se esfuma y una noche, al llegar a casa, me encuentro con un señor de aspecto oriental, dormido, ocupando mi lado de la cama, y a quien era -hasta ese entonces- mi novia, con la cabeza apoyada sobre el fornido y amarillo torso del caballero, y mirándome con una sonrisa socarrona de oreja a oreja la muy turra. Superada la sorpresa inicial, y sin decir palabra alguna, metí unas cuantas prendas dentro de una valija, me despedí de mi, a partir de ese instante, ex-novia, con un beso en cada mejilla y me marché del departamento, no sin antes comprobar sobre la cabeza del chinito, la calidad del trabajo del armero que reparó mi Magnum .357 cromada con mira láser, Smith & Wesson.
Luego de unos meses de llanto, botellas de Absolut consumidas como agua mineral y de reprocharme la falta de sagacidad para no darme cuenta de que para el trabajo de mi novia como cajera en el supermercado chino de la vuelta, no era necesario que se pusiera el conjunto de ropa interior de cuero con tachas que le regalé para nuestro primer cumple mes, ni que hiciera frecuentes viajes por trabajo a la Costa Atlántica, alojándose en hoteles de nombres sospechosos como "69 y medio" y "El pelotero del placer", volví al ruedo, al levante, a la cacería de cuanto especímen del sexo opuesto estuviera dispuesto a poner a prueba el buen estado de mis articulaciones. En ese momento, definitivamente, no queria lola con nada que tuviera tufo a relación estable.
De lo anterior se desprende que alguna experiencia en el rubro polleras tengo. Y un doctorado en rebotar como pelotita de ping pong, doctorado el cual comencé a cursar ya desde la escuela primaria.
Por esos caprichos de la selección natural de las especies, en mis épocas de escolar era flaquito, petiso (de esos que encabezaban la fila en la formación en el patio de la escuela) y definitivamente no era popular entre mis compañeras de curso, no al menos el tipo de popularidad que deseaba, es decir, era considerado buen compañero, simpático, inteligente, siempre prolijo y aseado, el pelo que aún formaba parte de mi anatomía peinado al lengüetazo de vaca, poseedor de una cultura general superior a la media para la edad (esto no es autobombo, sino que asi lo manifestaban las distintas docentes que me tuvieron como alumno), dueño de una memoria que me permitia recitar la guía telefónica completa de Capital y provincia hasta con fecha de impresión, misma memoria que me posibilitaba estudiar para el exámen de historia durante el recreo previo a la evaluación y misma memoria que me condenaba a participar en cuanta obra de teatro escolar anduviera dando vueltas ya que era garantía de recordar mi letra y oficiar de apuntador de mis compañeros de elenco; esa memoria ya no está más; se fue a manos de años de bebidas destiladas de alta graduación alcoholica, miles de cigarrillos y arterias taponadas por el colesterol. No es que fuera un nerd en su acepción más amplia pero no estaba muy lejos; al menos no me llevaba la tarea a los cumpleaños ni comentaba la calidad del aceite hirviendo que le tiraban a los ingleses justo antes de romper la piñata. Digamos que era un nerd con onda, salvo para vestirme, pero eso no viene al caso ahora.
Por esas virtudes psico-académico-sociales (aprendan a destruir al idioma, giles), gozaba, por lo general, del cariño y afecto de mis compañeritas pero, a la hora de los bifes, de apretarme a la más desarrollada del grado, que ya usaba a los once años corpiños "Mis primeras lolas", talle 100, no me servían de mucho. Preguntarle -¿querés salir conmigo? mirá que me sé todos los rios de Europa- no era respondido con un beso de lengua torpe y apasionado. Más bien provocaba una sonrisa compasiva que no dejaba lugar a dudas de que el entramado hidrográfico del Viejo Continente le importaban un corno y se dedicaba a seguir mirando con ojos soñadores al facherito del grado que tenía plastilina previa de sala de cinco y que no distinguía entre sujeto y predicado en la oración “mi mamá me mima”.
Los asaltos organizados por alguna madre piola de la escuela eran más de lo mismo¹. Por más que me pusiera mi mejor equipo de gimnasia (les dije que era medio disfuncional para vestirme -¿ a quien se le puede ocurrir ponerse un conjunto deportivo para ir a una fiesta?-) sólo conseguia ser el centro de las cargadas y comentarios mordazes de mis compañeros, con la típica crueldad infantil, aunque no mucha porque, como dije antes, era un tipo querido por sus pares. Y ahí estaba yo, con mi equipo Diportto bordó impecable, sentado en una silla al costado del living o el parque de turno, comiendo palitos salados, tomando Coca Cola, fumándome un porrit...ah, no, eso fué muchos años despúes, y esperando que comenzaran los lentos cosa de poder estar a menos de cincuenta centímetros de distancia de alguna mujer que no fuera mi madre o mi hermana. Siempre habia alguna compañera copada y de buen culo que aceptaba ser mi partenaire en la danza, al ritmo de las canciones melosas de Marilina Ross y de Soda Stereo, con la condición de bailar juntos pero no tanto, no sea cosa que le apoyara el paquetito, que con el equipo de gimnasia se me marcaba todo y no quedaba bien estar al palo a los diez años y frotándome contra el pubis de una impúber tarareando -"aunque no lo veamossss el sol siempre está...". Bueno che!, es lo que se escuchaba en esa época.
Tambíén estaba la gordita infaltable de todo curso, otra excluida social como yo, que me tenia ganas y quien no tenia ningun inconveniente en bailar apretados por fuera de toda moral y decencia. Entonces, no faltaba la ocasión en la que me agarraba en un momento de debilidad y me estampaba un sonoro chupón que dejaba a los ocasionales testigos boquiabiertos primero, a las carcajadas luego, y a la Liga de Actrices Porno Madres de Familia escandalizada. Obviamente dejaba la fiesta a los pedos, tapándome la cabeza con la campera y mi vuelta a la escuela era con una careta de el Pato Donald.
Tambíén estaba la gordita infaltable de todo curso, otra excluida social como yo, que me tenia ganas y quien no tenia ningun inconveniente en bailar apretados por fuera de toda moral y decencia. Entonces, no faltaba la ocasión en la que me agarraba en un momento de debilidad y me estampaba un sonoro chupón que dejaba a los ocasionales testigos boquiabiertos primero, a las carcajadas luego, y a la Liga de Actrices Porno Madres de Familia escandalizada. Obviamente dejaba la fiesta a los pedos, tapándome la cabeza con la campera y mi vuelta a la escuela era con una careta de el Pato Donald.
En fin, como verán no era muy exitoso que digamos con las mujeres y ya tenia hasta un catálogo de argumentos esgrimidos por las mujeres para darme pista cuando las encaraba con fines de intercambio de secreciones de glándulas salivales: "no gracias, recién tiré", "antes me lo apreto al linyera de la esquina" o el más directo y siempre efectivo "salí de acá tarado".
Mi ingreso a la escuela secundaria, junto con el acné juvenil y una creciente y sostenida actividad onanista, vino acompañado de un cambio notable en mi éxito con el sexo opuesto; La experiencia adquirida durante la primaria me sirvió para refinar mis métodos de conquista y cada tanto pegaba algún plenito. Tampoco se crean que me convertí en Cacho Castaña de la noche a la mañana pero al menos ya no tenia que salir disfrazado a la calle para que no me reconozcan y me señalen al grito de "ehhhh mirennnnn ahi va el que se come a los loros cagados a escobazos!!!!!!!!"; En este cambio también influyó muchismo mi ingreso como empleado - empleo que tuve durante varias temporadas estivales- en un natatorio público, que era explotado por un familiar mio, pero sobre el cual no voy a dar mas detalles porque no quiero provocar un quilombo en la familia en caso que este escrito llegue a los ojos equivocados.
Pasó la escuela secundaria también y mi ingreso a la vida adulta era una realidad; Comencé la universidad y allí el panorama pintaba mas que interesante. Lo que en mi época de escolar no pasaba de unos arrumacos en la plaza del barrio y, con suerte, tocarle una teta a la noviecita de turno, derivó en una etapa de sexo, drogas y rocanroll. Piensen que estamos hablando de mujeres que, de mínima, publicaban cuatro avisos semanales en el rubro 59 de los clasificados; Ya no eran candorosas adolescentes de piel tersa, pechos firmes y culos para ablandar milanesas. Eran hembras hechas y derechas que, en ocasiones, me llevaban varios años de edad y mucho más de kilometraje recorrido.
Abriendo un pequeño paréntesis les cuento que, contrariamente a lo que muchos puedan suponer, si llegaron leyendo hasta aquí, mi debut sexual fué a una edad temprana (trece años), al menos para la media de la época, y con el elemento a favor de que no hubo dinero de por medio, gracias a una amigota del barrio bastante gauchita y algunos años mayor, a quien hoy dia, junto a varios de mis amigos, recuerdo con infinito cariño y gratitud.
Sigamos.
Junto con la universidad comencé mi vida laboralmente activa, con aportes jubilatorios y todo, lo cual, además de permitirme contar con ingresos fijos medianamente decentes, me amplió aún más el universo de mujeres disponibles para el cachondeo. Esta nueva vida fué interrumpida durante poco más de un año por mi incorporación al servicio militar pero es una etapa que prefiero pasar por alto.
Junto con la universidad comencé mi vida laboralmente activa, con aportes jubilatorios y todo, lo cual, además de permitirme contar con ingresos fijos medianamente decentes, me amplió aún más el universo de mujeres disponibles para el cachondeo. Esta nueva vida fué interrumpida durante poco más de un año por mi incorporación al servicio militar pero es una etapa que prefiero pasar por alto.
Reincorporado a la vida civil y laboral, y con mis estudios de abogacia en la historia, comencé mi etapa de joven soltero sin compromisos y con muchas ganas de ponerla. Así, un dia pasaba una compañera de tareas que zafaba bastante y que se habia revolcado con todo el staff masculino de la empresa incluido el viejo de administración que era gay, y otro dia me encontraba con la secretaria del contador de la firma, a quien le gustaba el sexo en los areneros de las plazas a plena luz del dia, lo que me trajo no pocos inconvenientes con la ley y un persistente brote alérgico en el culo a causa de la arena.
Claro que por cada tiro que daba en el blanco, diez iban a parar a los caños; Rebotaba con las mujeres como cualquier hijo de vecino, solo que cambiaba el libreto. Si de niño me cortaban el rostro por mi físico esmirriado, mi timidez y mi insistencia en no vestir con el jean nevado de moda, ahora me fletaban por proponerles participar en una orgía, con animales de granja incluidos, en la primera cita, ó por no contar con un saldo en mi cuenta bancaria superior a dos dígitos. De todas formas, me iba infinitamente mejor en los asuntos de polleras si lo comparo con mis años púberes.
Hasta aquí, hay un denominador común, a la hora de ser mandados a freir churros por una mina, del cual el hombre promedio puede dar fe: siempre nos falta algo o carecemos de alguna caracteristica considerada de suma importancia por la dama objeto de nuestra lascivia. Puede ser que nos falte un porte físico imponente, un bello rostro, que nos falte altura, que nos falte pelo, un abdomen plano y marcado, una cuenta numerada en alguna entidad bancaria suiza, que nos falten 20 cms. en nuestro miembro viril o que carezcamos de tacto para proponerle participar en un festival sexual con especies animales silvestres antes de haberle preguntado el nombre.
En fin, en mi vida creia haberlo oido todo cuando de quedarme con las ganas de ejercer el sexo libre se trata.
Hasta hace poco.
Como les decia, allá por el comienzo, superada mi depresión post-ruptura de noviazgo, me dediqué a ponerme al día en cuestiones de sexo free, libre de ataduras, compromisos y todo lo que tuviera el más mínimo olor a una relación que se extendiera mas allá de un doble turno en una habitación con jacuzzi, espejos en el techo, silloncito del amor y " esto lo pagamos a medias o buscate otro que te atienda el kiosco que ya bastante sangre me chupo mi ex".
Pero, nunca falta un amigo piola, copado, unido en primeras nupcias y reverendo hijo de tres mil putas que no puede vernos solos, en paz con el mundo y que tiene una amiga para presentarnos. Una amiga de la esposa, para ser exacto.
Claro, a mis 36 años, encontrarme con una mujer un par de años mayor, en buen estado de chapa y pintura, sin hijos, independiente económicamente, que vive sola a menos de tres horas de viaje de mi casa y sin ex novios celosos a punto de salir por buena conducta de la cárcel de Batan luego de pasar 8 años por homicidio calificado de un menor de cinco años que tuvo la mala idea de preguntarle la hora a la dama en su presencia, resulta raro. Y sospechoso.
En realidad, a la señorita la habia conocido hacia bastante tiempo atrás, en circunstancias un tanto azarozas que incluyeron a mi candidata festejando el fin de año 2007 en un pub de la zona sur del conurbano bonaerense, junto a su hermana embarazada de cinco meses, la esposa de mi amigo, y vomitando champán extra brut del pedo que se habia agarrado en un intento de olvidar un amor malogrado. Pero bueh, nadie es perfecto y además a mi también me gusta el Chandon extra seco así que, un poco porque soy macanudo y otro poco porque soy un flor de hijo de puta, me pagué otra botella, a la cual, y antes de que yo pudiera mojar los labios en la copa, ella ya se habia prendido del pico vaciándola en un fondo blanco de antología.
Volviendo al presente, mi querido amigo celestino, hace poco volvió a la carga con su intención de emparejarme con la actual poseedora del récord mundial de ingesta mas rápida del contenido de una botella de champán, certificado por El libro Guinness de los Récords.
Dada mi curiosidad por conocer la personalidad de la joven cuando no se encuentra bajo los efectos de bebidas alcohólicas espumantes y a que la hermana, a quién parece que le caí bien en nuestro primer encuentro, hizo lobby fraternal en mi favor, finalmente entablé contacto con la señorita. Primero via chat, varias horas de chat, ya que se negaba tenazmente a facilitarme su número de celular. Esas charlas virtuales me permitieron obtener algo más de información la cual supuse me serviria para, llegado el momento de tenerla cara a cara, saber por donde entrarle (seeeee, hagan todos los chistes fáciles que quieran que yo los espero)................ ¿Terminaron?. Sigo entonces. Así, en esas charlas previas me fuí enterando de algunos detalles de su vida, que es maestra jardinera, que toma clases de pilates cuatro veces por semana, que su mayor aspiración en la vida es lograr llegar con el culo firme a los cincuenta años y que es una militante desde siempre de la alimentación light y la comida sana, llegando a ingerir, sumando las cuatro comidas, unas siete calorías calorias diarias, ocho si su permitido semanal incluye chupar la cáscara de una manzana verde como postre. Ciento cincuenta y nueve horas de chat y tres cajas de desinflamatorios para las manos mas tarde, logré que baje la guardia, se sienta cómoda conversando conmigo y que me cuente algunos detalles jugosos de su vida íntima, entendiéndose por "íntima", su posición del Kamasutra preferida y que si se bancó a su ex, ese que la empujó al alcohol, durante un año y medio, a pesar de que el tipo era un tacaño patológico, incapaz de invitarla siquiera con un vaso de agua de la canilla, fué por los fabulosos polvos que se echaban.
Finalmente, acordamos una cita para un sábado a la noche. Así que, haciendome el galán, le propuse invitarla a cenar. Yo, que soy un tipo capaz de desayunarme con un mondongo a la española y una botella de vino tinto, debía encontrar algun restaurant en el cual no me viese en la poco cómoda situación para una primera cita, de morfarme un bife de chorizo jugoso a caballo con fritas y dos litros de tinto de la casa, mientras mi invitada se come una ensaladita de apio, zanahoria, queso port salut y pasto, con un agua sin gas descremada.
El dia "D" me preparé para el encuentro: adelanté una semana mi ducha mensual, di vuelta el calzoncillo, me puse un perfume que me habian regalado para mi primera comunión, saqué un pantalón del canasto de la ropa sucia que la desubicada de mi vieja me habia sacado a escondidas de abajo de la cama y que tenia un par de manchas del pollo con salsa demi-glasé que sirvieron en el casamiento de un amigo mio hace un par de años, busqué una remera que no tuviera mas agujeros que los destinados a la cabeza y los brazos y salí de mi casa feliz y contento rumbo a la que prometia ser una noche interesante; A las cinco cuadras me di cuenta de que estaba descalzo asi que regresé a calzarme y, de paso, aproveché para darle un último uso a las medias que habia utilizado por la tarde para jugar al fútbol en un solteros contra casados.
Como yo no soy ningún boludo, ya me habia encargado previamente de efectuar tareas de inteligencia gastronómica, a fines de encontrar algún restaurant en el cual pudieramos acordar sobre el tipo de menú. La solución apareció por el lado de la comida japonesa, la cual, afortunadamente se encontraba dentro del manual del buen anoréxico de la dama. Todo rico, sano, liviano, con mucho Omega3 y a un precio que me hizo mirar alrededor del local varias veces buscando una via rápida de escape en caso de que la cuenta amenazara con devorarse mis ahorros de los últimos seis años.
La cena transcurrió agradablemente, regada con rica cerveza nipona (se ve que a la hora de la bebida, a esta chica le chupan un huevo las calorias y el Dr. Scardale) y mucha charla en la cual presté suma atención a los relatos de mi compañera, un poco porque las mujeres siempre se quejan de que los hombres no las escuchan y otro poco porque mi entras ella hablaba yo podia dar cuenta de mis vegatales salteados al wok con pollo,salsa de soja y wasabi, con suma tranquilidad.
En los momentos en los cuales me tocaba hablar a mí y comer a ella, algunos, y solo algunos, pormenores de mi anterior vida en concubinato, lo cual despertó cierto interés en ella ya que nunca habia pasado por la experiencia de verle la cara a tu pareja todos los dias al despertar; Tuve el suficiente buen juicio de no profundizar demasiado en el asunto ya que es sabido que no es muy recomendable, si es que tenemos la intención de llegar a la segunda salida, hablar demasiado de amores idos y todas esas cosas. Debo confesar que concurrí al encuentro con moderadas espectativas y preparado para lo que pintara, ya fuera una noche de sexo salvaje y a otra cosa mariposa, ó el inicio de una relación con la futura madre de mis hijos. Me movia tranquilo y por las piedras, no sea cosa que pensara que soy un pendejo arrebatado que no puede contener sus impulsos hormanales. Dejé que fluya, en suma.
Terminada la cena y la última lata de Asahi, seguimos meta charla, hasta que nos vimos bruscamente interrumpidos por una cuchilla de considerables dimensiones que se clavó en la mesa a escasos centímetros de mi brazo derecho y que habia sido arrojada por el sushi man del establecimiento; se habian hecho las dos y media de la mañana, eramos los últimos y el hombre se queria rajar a la mierda. Haciendo acuse de recibo del mensaje subliminal, pedí la cuenta, pagué, no sin antes cerciorarme de que lo que parecian ser centavos en realidad eran pesos y de que no aceptaban títulos hipotecarios en parte de pago. Salimos del restaurant y le propuse seguirla en un bonito pub de la vuelta, un lugar con varios ambientes distribuidos en dos plantas, uno de ellos, ubicado en la planta baja, destinado a la danza de melodias que deberian ser prohibidas por atentar contra el buen gusto musical y la decencia en las letras, otro, también en la planta inferior, con mesas como para sentarse a tomar algo mientras los tímpanos se desprenden de nuestra cabeza y, en la planta alta, el resto de los ambientes acondicionados como reservados aunque con el mismo nivel de privacidad que tendria cagar en un inodoro ubicado en medio de la Bristol, un 4 de enero y con 37 grados. El único imponderable que no tuve en cuenta fué que cada ambiente, o sector, tenia montos mínimos de consumisión dependiendo del tipo de mobiliario que iba de mesas de aglomerado comunes y corrientes con manteles con quemaduras de cigarrillo y sillas talladas en piedra, a bonitas mesitas ratonas de roble con coquetos sofás y puffs de cuerina blanca inmaculada; Como el lugar presentaba una ocupación casi total, a este último sector fuimos a parar. El más caro casualmente. Luego de mirar la carta de tragos y bebidas por unos instantes y de analizar como darle un buen uso a los U$S350 por craneo que costaba la consumisión, la cual incluia masajes corporales con el piso audiorítmico gracias a la vibración que se transmitia desde los parlantes de abajo al compás de un reggaeton francancamente insoportable, me decidí por un scotch importado en las rocas para mí y un Baileys para mi compañera, sospechando que iba a tener que bajarme dos botellas de whisky si mi intención era no regalarle plata al dueño del bar.
La charla que se habia iniciado en el restaurant del cocinero ninja, prosiguió más distendida aún, gracias al buen clima que se habia generado y al escocés que me estaba tomando que ya iba por su cuarta botella. Ella seguia con su primer vaso de licor irlandés el cual habia pedido como para pedir algo; Recuerden que lleva una vida low fat & low calories. Profundizando un poco más en aspectos de mi vida ( supongo que tres litros de bebida destilada con 43° de alcohol me habrán aflojado la lengua), comencé a hacerle referencia a mis inquietudes y actividades socio-culturales, nada extraordinarias por cierto, pero que evidentemente para alguien cuyo mayor logro fué destapar una botella de vino fino sin romper el corcho, daba la impresión de estar frente a alguien conformado en partes iguales por un Nobel de fisica, un playboy del jet set monegasco, un funcionario menemista y un escritor con 90 millones de ejemplares vendidos. Nada mas alejado de la realidad. Siempre me llevé física a marzo, lo más cercano a un playboy que pude estar fué cuando compraba las historietas de Las locuras de Isidoro, no tengo causas por corrupción pendientes y los escritos de este blog los miran un par de amigos solidarios solamente.
Dado que ya se habia hecho muy tarde y la señorita debia levantarse temprano para ir a festejar el dia del niño junto a su sobrina, y antes de que mi vertical comenzara a experimentar una inclinación mas apta para la Philips Juicer que para salir caminando sin llevarme puestas todas las mesas y sillas que encontrara en el camino, me pedí un remis para acercarla hasta la casa y luego seguir camino hacia la mia. Ya en la puerta de su domicilio, nos apeamos del vehiculo y la despedí con un besito en la mejilla, no sin antes preguntarle si hariamos como en la publicidad de los Doritos , llegando a la segunda salida. Me dijo un "sí, dale; hablamos", que no me sonó demasiado convincente, pero entre el whisky y la hora que se habia hecho, estaba más para ultrajar mi cama que para mandarme un análisis de "comunicación no verbal" al mejor estilo "Lie to me" , así que subí nuevamente al remis y seguí viaje hacia mi hogar a dormir como un angelito.
Alguno se estará preguntando si en algún momento le hice alguna sutil insinuación del tipo " ¿vamos a garchar?". La respuesta es: no.
Veamos: los años y los sopapos me enseñaron a tener timing, paciencia y a "leer" lo que le pasa por la cabeza a una mujer cuando nos encontramos en una situación que "podria" presentarse propicia para pasar de las palabras a la acción. No es infalible esa lectura pero con el tiempo uno va afinando la punteria. Hay que analizar un poco la situación, dependiendo de la persona y el contexto. No es lo mismo estar en los reservados de un boliche a lengüetazo limpio con una mina que acabamos de conocer, que usa una bufanda a manera de minifalda y que de repente nos mete mano en la entrepierna en un inequívoco gesto de "quiero que me la pongas acá mismo", que una señorita con quien tenemos amigos en común y que en ningún momento dió el más mínimo indicio de querer agradecernos la agradable velada que le hicimos pasar, practicándonos una nueva modalidad de sexo oral que vió en el programa de la Rampolla. Después de todo, si a la dama le resultamos de su agrado, entendiéndose por "agrado" el impulso que la llevó a mandarse su Pussy Driller 2000 imaginando nuestro cuerpo musculoso apenas entró a su habitación, y nosotros tenemos intenciones de verla nuevamente, no faltará oportunidad para enseñarle otros orificios donde meterse el Pussy Driller 2000 mientras la filmamos con el celular para luego subir el film inmediatamente a Youtube. En ocasiones no es bueno apurar el trámite. Es mejor que las cosas se den con naturalidad. Ahora, si la mina nos interesa tanto como la teoría de la relatividad y nuestra única preocupación es mantener destapada la cañería (que fino), ahí sí, vale tocarle una teta de arrebato mientras nos aseguramos de reojo que su brazo no tome impulso para pegarnos una piña en medio de la mandíbula.
Como podrán deducir no era este el caso. A pesar de que ciertas "cositas" no terminaban de convencerme del todo, supuse que un nuevo encuentro echaria un poco mas de claridad en el asunto; Tampoco era cuestión de bajarle el pulgar apresuradamente.
No fué necesario. Ella lo hizo por mí.
Tras haber intercambiado, a la mañana siguiente, un par de mensajitos de texto como para tantear como estaba la cosa, no volvi a saber de ella por tres dias; entre tanto, las noticias que me llegaban a través de su amiga ( la esposa de mi amigo) daban cuenta de cierto estado de duda en la joven acerca de la posibilidad de dar el segundo paso (no se olviden que las mujeres se cuentan todo); Por mi parte, y luego de no obtener respuesta a los últimos dos mensajes que le había enviado, decidí mantener silencio de radio, no sea cosa que pensara que soy un cargoso (que no lo soy) ni que estaba desesperado por aspirarle el felpudito (cosa que tampoco era taaaaaaaan asi). Era curiosidad mas que nada.
Finalmente, unos tres dias después la encontré en el emeseene; luego de los saludos de rigor y comentarios sin mayor importancia, fuí directo al grano.
YO - Y? Que tal la pasaste el sábado?.
ELLA - Pasé una noche espectacular (emoticón guiñando un ojo).
YO - Buenísimo (varios signos de exclamación de color amarillo, bailando una especie de hula-hula).
YO - Entonces, cuando lo repetimos (también varios signos, esta vez de interrogación, color verde, en Comic Sans MS, N° 12).
LA LOC...DIGO ELLA - Como te dije antes, la pasé realmente bien, todo muy lindo, pero (puntos suspensivos que simulan ser bombas que explotan).
Mientras terminaba la joven terminaba de tipear la frase, yo ya me la veia venir y me imaginaba los posibles desenlaces de la oración: "no sos mi tipo, mejor dejémoslo así y podemos chatear cuando quieras", "la verdad que te recordaba mas alto y a mí me gustan los hombres de dos metros quince como mínimo",
"prefiero a los hombres de pelo largo y abdominales marcados", "no me gustó para nada que te la pasaras mirándole el culo a la moza mientras conversabas conmigo en el restaurant" ó "sos un boludo, ¿no te diste cuenta cuando me dejaste en casa de que te estaba tirando onda para que entres para jugar con mi Pussy Driller 2000? me quedé recaliente, si serás nabo...".
LA TRASTORNAD...PERDÓN NUEVAMENTE, ELLA - (los puntos suspensivos que simulan ser bombas que explotan, no sé si se acuerdan que habia quedado inconclusa la frase anterior) siento que no estoy a la altura de las circunstancias; creo que estoy varios pasos detrás tuyo (más puntos suspensivos simulando artefactos explosivos y emoticón de carita apenada).
YO - (veintisiete signos de interrogación parecidos a los de antes, esta vez número 72, color rojo sangre RH negativo y con efecto de goteo).
LA ENFERMITA DE LA CABEZA - Disculpame (otra vez esos signos de exclamación de mierda que parecen bailar el hula-hula). Espero que no te lo tomes a mal (andá a guiñarle el ojo a la recalcada concha de tu hermana).
YO - (animación en Adobe Flash Player 9 de un puño cerrado y el dedo mayor que se endereza en cámara lenta).
YO - Al final cinco putas del book del Sheraton me salian mas baratas y no me tenia que andar haciendo el galán para demostrarte que todos los hombres no son iguales y que todavia quedamos tipos que nos comportamos como caballeros y las tratamos como corresponde, resulta que ahora me queres decir que estoy sobrecalificado para salir con vos,¿quien mierda las entiende?. Preferias a un tarado que te quisiera voltear en el asiento trasero del remis mientras el chofer mira por el espejito??. No te iba a proponer matrimonio dentro de dos dias; solo te digo que no te va a matar una segunda salida y si ves que no hay onda todo bien. Pero no me vengas con la pelotudez de que no estas a la altura de las circunstancias y que estoy varios pasos delante tuyo. En todo caso, si a mi no me preocupa estar con alguien que no distingue al David de Miguel Anguel de una pedorrada de Marta Minujín no sé que problema te hacés vos (signos de interrogación verdes numero 1500 chorreando sangre, animaciones en forma de carta bomba, emoticón de carita a punto de mandar una puteada en guaraní y gnomos garchandose a los signos de interrogación que bailan hula-hula).
El usuario loquitadelorto aparece como "No conectado". Su mensaje será entregado la próxima vez que inicie sesión.
Realmente extraño las viejas buenas épocas en que me daban pista por mis carencias y falta de charme. Cuando un rechazo era menos rebuscado en sus motivos. Esos tiempos en los que debia preocuparme por mi falta de condiciones y experiencia y no por lo contrario, en especial cuando tampoco es para tanto. Simplemente procuro superarme dia a dia como persona y trato de cultivar mi mente, mi espíritu y mi busarda. Dentro de las posibilidades.
Algunos podrán decirme que debo ver el vaso medio lleno y sentirme feliz de haber alcanzado el nivel de "sobrecalificado para el puesto" y que además me sea reconocido.
No estoy tan seguro de ello.
Como dijo el general griego Pirro: "Con otra victoria como esta, estaré perdido".
¹ Para los más chiquitos, los asaltos escolares no tenían nada que ver con actividades delictivas contra establecimiento educativo alguno. Eran fiestas organizadas en alguna casa lo suficientemente grande para alojar a tres docenas de pendejos con las hormonas alteradas, en las cuales las nenas llevaban algo para comer y los nenes algo para tomar, se bailaban los temas de moda, donde el lavaderito del fondo era utilizado como reservado por las parejitas que se formaban durante la reunión y a la nona la llenaban de somníferos para que no rompa las pelotas contando anécdotas de su Sicilia natal.
¹ Para los más chiquitos, los asaltos escolares no tenían nada que ver con actividades delictivas contra establecimiento educativo alguno. Eran fiestas organizadas en alguna casa lo suficientemente grande para alojar a tres docenas de pendejos con las hormonas alteradas, en las cuales las nenas llevaban algo para comer y los nenes algo para tomar, se bailaban los temas de moda, donde el lavaderito del fondo era utilizado como reservado por las parejitas que se formaban durante la reunión y a la nona la llenaban de somníferos para que no rompa las pelotas contando anécdotas de su Sicilia natal.
FIN
IMPORTANTE:
1) Los hechos lugares y personajes de este relato son "CASI" todos ficticios y/o fueron deformados y/o exagerados por razones narrativas y de estilo.
2) El chino del super es un caballero honorable, respetuoso de la mujer ajena, experto en artes marciales y tiene vinculaciones con la Mafia China asi que por las dudas lo aclaro y despues de todo lo comprenderia si lo hubiese encontrado en la cama con mi novia y hasta le ofreceria algo para tomar.
3) Alguien sabe si Tamara y Naty cambiaron de número telefonico?. Hace un par de semanas que estoy dele llamar y no contesta nadie.
4) Ya sé, no me lo digan. Me fuí a la mierda con el largo del post.
3) Alguien sabe si Tamara y Naty cambiaron de número telefonico?. Hace un par de semanas que estoy dele llamar y no contesta nadie.
4) Ya sé, no me lo digan. Me fuí a la mierda con el largo del post.
Esto es "poder de sintesis" jajaja. La verdad que me dejaste pensando, los hombres no son siempre del todo maduros como para continuar o romper una relacion, pero a veces las mujeres...mamma mia! Lo que le espera a mi piccolo Andrea!
ResponderEliminarDecime, cuanto invertiste en la loca?? jaja
saludos! Marisa
Prefiero no acordarme de la guita que gasté porque justo me quedé sin medicamentos para la presión y no tengo ganas de salir a buscar una farmacia de turno.
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